Muchos padres católicos temen que obligar a sus hijos a rezar genere rechazo. Y es un miedo válido. La fe se contagia, no se impone.
Lo sagrado en lo cotidiano
No necesitas grandes liturgias diarias. Busca a Dios en lo pequeño:
- Agradecer antes de cenar: Pero no con una fórmula repetitiva, sino pidiendo que cada uno diga una cosa buena de su día. Conectas la gratitud con Dios y con la alegría diaria.
- La naturaleza: Cuando vayáis al parque o de excursión, maravillaos juntos. "¡Mira qué colores ha pintado Dios hoy en el cielo!".
- Bendecirles al dormir: Una simple cruz en la frente antes de dormir es un gesto táctil de amor y protección que recordarán siempre.
Haz que la fe sea sinónimo de hogar, de seguridad y de alegría, no de normas rígidas. Ese es el corazón de nuestra guía Educar en la Fe.

